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COLUMNA ESPECIAL
Mientras millones de mexicanos seguían pendientes del Mundial de Futbol 2026, en el Estado de México comenzó a desarrollarse otro partido. Uno que no se juega en una cancha, sino en el terreno donde realmente se disputa el futuro del poder: la política.
Apenas unos días antes de que concluya la justa mundialista, reaparecieron figuras que durante décadas fueron protagonistas de la vida pública mexiquense. La imagen llamó la atención por sí sola: los exgobernadores César Camacho Quiroz y Arturo Montiel Rojas participaron como testigos de la toma de protesta de quienes fueron presentados como "Defensores de México en el Estado de México".
Más allá del acto protocolario, la fotografía dejó un mensaje político. Después de la derrota histórica que llevó a Morena al gobierno estatal, el PRI parece haber decidido abandonar la discreción y comenzar una nueva etapa de reorganización rumbo a las elecciones de 2027.
La ausencia del dirigente nacional priista, Alejandro Moreno Cárdenas, también fue interpretada por algunos observadores como una señal de que el priismo mexiquense busca reconstruirse desde sus propias estructuras, apoyándose en liderazgos locales que conservan influencia en distintas regiones de la entidad.
Pero si algo generó conversación fue el nombre elegido para el movimiento.
"Defensores de México".
La frase provocó reacciones inmediatas entre ciudadanos y usuarios de redes sociales. No fueron pocos los que recordaron que gran parte de los personajes presentes formaron parte de gobiernos priistas que durante años enfrentaron críticas, cuestionamientos y señalamientos públicos sobre la forma en que ejercieron el poder.
De ahí surgió una expresión que comenzó a repetirse en distintos espacios de opinión: "¿Defensores de México o defensores de sus espacios políticos?"
La pregunta refleja una realidad que el PRI sigue enfrentando. Aunque conserva estructura, operadores y presencia territorial, también carga con el peso de una historia que buena parte de la ciudadanía aún no olvida.
Sin embargo, quienes creen que el priismo desapareció del mapa político podrían estar cometiendo un error de cálculo.
La política mexiquense rara vez se mueve en línea recta.
Desde el proceso electoral que llevó a Delfina Gómez Álvarez a la gubernatura comenzaron a observarse movimientos interesantes. Algunos liderazgos tradicionales encontraron espacio en otras fuerzas políticas; otros construyeron nuevas alianzas; varios mantuvieron presencia territorial sin abandonar completamente sus grupos de origen.
Uno de los casos más comentados es el de Aarón Urbina Bedolla, exalcalde de Tecámac. Después de aparecer políticamente vinculado al Partido Verde Ecologista de México, volvió a ser visto en un acto priista, esta vez con bajo perfil y lejos de los reflectores.
Para algunos se trata de una simple coincidencia. Para otros, de una señal de que antiguos grupos políticos comienzan a reagruparse.
Algo similar ocurre en municipios estratégicos donde nombres conocidos vuelven a aparecer en las conversaciones sobre el futuro electoral.
¿Significa eso que el PRI está de regreso?
Todavía es muy pronto para afirmarlo.
Lo que sí parece evidente es que quienes durante décadas construyeron estructuras políticas en el Estado de México no están dispuestos a desaparecer de la escena pública.
La elección de 2027 aún parece lejana para muchos ciudadanos. Pero para quienes viven de la política, el reloj comenzó a correr desde hace tiempo.
Y mientras gran parte de la atención sigue puesta en los estadios y en los últimos partidos del Mundqial, en el Estado de México algunos actores políáticos ya está1n calentando para ecazayal siguiente encuentro.
Porque los partidos se ganan en las urnas.
Pero las estrategias comienzan mucho antes de que llegue el día de la votación.
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