* En dos años, distintos puntos del país han registrado explosiones de camionetas, autos y camiones que transportaban cohetones durante procesiones, peregrinaciones, cortejos o fiestas religiosas. Tepetlixpa y ahora Tepojaco muestran que el patrón también se repite en el Estado de México.
Por Redacción | Agencia MANL
Cuautitlán Izcalli, Méx.— Un vehículo particular cargado con pirotecnia terminó convertido en el punto de una explosión durante una procesión en San Francisco Tepojaco. El saldo: una persona fallecida y 10 lesionadas, ocho de ellas menores de edad.
El incidente ocurrió la tarde del jueves sobre la calle Aldama, durante las fiestas patronales de la comunidad. El Gobierno de Cuautitlán Izcalli confirmó que la pirotecnia era transportada en un vehículo particular y que los cuerpos de emergencia atendieron a las personas lesionadas.
La autoridad municipal informó inicialmente que las personas con lesiones de mayor gravedad fueron trasladadas a un hospital de Lomas Verdes, en Naucalpan. Posteriormente se confirmó el fallecimiento de uno de los adultos lesionados.
El saldo reportado fue de 10 personas lesionadas: ocho menores de edad y dos adultos; seis mujeres y cuatro hombres. Uno de los hombres posteriormente murió a consecuencia de las lesiones.
Más allá de la tragedia inmediata, el caso vuelve a poner bajo la lupa una práctica que ha dejado antecedentes recientes en diferentes entidades: transportar pirotecnia en vehículos que acompañan o forman parte de procesiones, peregrinaciones, caravanas y cortejos.
Un antecedente casi idéntico en el Edomex
El 7 de agosto de 2024, en Tepetlixpa, Estado de México, una camioneta cargada con pirotecnia explotó durante una peregrinación por la fiesta patronal.
La explosión dejó inicialmente un muerto y varios lesionados. La actualización oficial reportó posteriormente 16 personas lesionadas y un fallecido, además de daños en cuatro vehículos y afectaciones en 25 inmuebles.
Los reportes documentaron que la camioneta con los artificios acompañaba la procesión. El Instituto Mexiquense de la Pirotecnia intervino entonces para asesorar sobre la inhabilitación del material y verificar los permisos correspondientes.
Dos años después, el caso de Tepojaco vuelve a presentar una coincidencia difícil de ignorar: una celebración religiosa, un vehículo utilizado para transportar pirotecnia y una explosión con víctimas.
El patrón también aparece fuera del Estado de México
Los antecedentes no se limitan al territorio mexiquense.
En octubre de 2024, una camioneta que transportaba pirotecnia y formaba parte de un cortejo fúnebre explotó en Tacámbaro, Michoacán. El accidente dejó nueve personas lesionadas; la caravana se dirigía al panteón municipal y otros vehículos resultaron afectados.
En julio de 2025, una camioneta cargada con pirotecnia explotó durante una procesión religiosa en Santa Isabel Xiloxoxtla, Tlaxcala. El incidente provocó la muerte de un adolescente de 16 años y dejó dos personas lesionadas, de acuerdo con reportes periodísticos.
Y en diciembre de 2025, una camioneta que transportaba pirotecnia durante una caravana religiosa en León, Guanajuato, explotó mientras se realizaban los festejos de la Virgen de Guadalupe. El saldo reportado fue de nueve lesionados, dos de ellos graves.
En ese caso, la unidad llevaba un altar religioso y músicos; los reportes señalaron que la quema de cohetes provocó un incendio en la caja de la camioneta que posteriormente derivó en la explosión.
En mayo de 2026, otro accidente ocurrió durante una procesión en Epazoyucan, Hidalgo, donde la explosión de pirotecnia dejó una persona fallecida y cinco lesionadas. Las autoridades continuaban investigando las responsabilidades.
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| Momento de la explosión en Tepojaco |
La pregunta que deja Tepojaco
La sucesión de casos plantea una pregunta que va más allá de la emergencia ocurrida el jueves:
¿Cómo se está transportando y manejando la pirotecnia durante las procesiones y quién verifica que se cumplan las medidas de seguridad?
En el Estado de México, el Instituto Mexiquense de la Pirotecnia señala que la SEDENA es la autoridad encargada de otorgar permisos relacionados con la fabricación, almacenamiento, transporte, comercialización y quema de artificios pirotécnicos.
Por ello, el caso de Tepojaco deja pendientes aspectos que deberán ser esclarecidos por las autoridades: qué cantidad de pirotecnia llevaba el vehículo, quién estaba a cargo del material, bajo qué autorización era transportado y qué medidas de seguridad se habían establecido para la procesión.
La propia autoridad municipal pidió evitar la difusión de versiones no verificadas mientras se integraba la información sobre el accidente.
De Tepetlixpa a Tepojaco
El antecedente de Tepetlixpa adquiere especial relevancia porque no se trata solamente de dos accidentes ocurridos en el mismo estado.
En ambos casos aparece el mismo elemento crítico: un vehículo cargado con pirotecnia desplazándose en el entorno de una celebración religiosa con personas alrededor.
La diferencia está en el saldo y las circunstancias específicas de cada incidente; las causas de cada explosión deben establecerse mediante las investigaciones correspondientes.
Pero el patrón merece atención.
Porque cuando una camioneta, automóvil o vehículo que acompaña una procesión transporta material pirotécnico, el riesgo deja de estar únicamente en el artefacto que se pretende detonar: también está en la propia unidad que lleva concentrada la carga explosiva en medio de una multitud.
Tepojaco vuelve a colocar esa realidad frente a las autoridades.
Y también deja una pregunta abierta para las próximas fiestas patronales del Estado de México: ¿se están cumpliendo las medidas de seguridad o habrá que esperar otra explosión para volver a revisarlas?





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