Por Redacción | Agencia MANL
San Felipe del Progreso, Estado de México.— En uno de los municipios con mayores índices de pobreza y marginación del Estado de México, el inicio del gobierno municipal 2025-2027 no ha representado un cambio sustantivo para miles de familias. A casi un año de haber asumido el cargo, el alcalde Jaime Torres Marín enfrenta cuestionamientos por omisión en la atención social, falta de políticas locales contra la pobreza y decisiones administrativas que han generado inconformidad ciudadana.
San Felipe del Progreso concentra una población mayoritariamente rural, con comunidades indígenas mazahuas que históricamente han padecido carencias en servicios básicos, acceso al agua potable, infraestructura precaria y limitada atención en salud y educación. Pese a este panorama, durante 2025 no se han documentado programas municipales sólidos orientados a combatir la pobreza extrema ni acciones integrales de apoyo directo a los sectores más vulnerables.
Habitantes de diversas comunidades han señalado que las promesas de campaña no se han traducido en resultados, mientras persisten caminos en mal estado, deficiencias en el suministro de agua y ausencia de apoyos productivos o alimentarios desde el ámbito municipal. En los hechos, la población depende casi exclusivamente de programas estatales y federales, sin acompañamiento efectivo del ayuntamiento.
A este contexto se suma un señalamiento por presunto nepotismo que ha incrementado el malestar social. Reportes periodísticos documentaron que Daniela Popoca Rivera, nuera del presidente municipal, fue designada directora del DIF municipal, con un salario mensual superior a los 66 mil pesos. La decisión ha sido duramente criticada por ciudadanos y organizaciones locales, al considerar que contrasta con la precariedad económica que viven miles de familias.
Para sectores sociales, esta designación refleja una desconexión entre el gobierno municipal y la realidad social del municipio, además de abrir cuestionamientos sobre la ética en el manejo de los recursos públicos.
En 2025, San Felipe del Progreso se mantiene como un territorio donde la pobreza no cede y la acción municipal es limitada, mientras crece la exigencia ciudadana de transparencia, rendición de cuentas y atención real a las comunidades más olvidadas.


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